PUNK NOVENTERO

Ninguna reconstrucción puede reemplazar la manera en que ellos sintieron. Ni una película ni una reseña ni otra canción. Suelen mostrarse algunas imágenes: incrédulos, sentados sobre el asfalto, pero las grabaciones que quedaron son la prolongación más gloriosa de sus sensaciones. La música fue la mejor forma que encontraron de quemar su tiempo. Como lo gritaban, el mundo ya ardía afuera. También dentro de sus cabezas. Riesgo y contexto hicieron el material del punk cubano de los noventa. Unas letras salidas de la urgencia del fuego interno, y la distorsión como mueca sonora de lo que estaban diciendo.

Con esto se podría afirmar que el punk no tardó en llegar a la Isla. Más bien su escena “apareció” en el momento preciso, cuando aquellos jóvenes trataron de aguantar la crisis y la desilusión de la época con las figuraciones más radicales que les rondaban e impulsaban a un arte propio.

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