El punk, también llamado punk rock genero musical que emergió a mediados de los años 1970. Este género se caracteriza en la industria musical por su actitud independiente y contracultural.
Be yourself; Everyone else is already taken.
— Oscar Wilde.
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Si tomamos como grosera fecha de nacimiento 1977, en 1988 el punk ya había transitado su primera década de vida. En Argentina había aparecido a principios de los 80, cuando Los Violadores y Alerta Roja primero, y Los Laxantes y Los Baraja después, tomaron el testigo que venía muchas veces en valija diplomática desde Londres o Nueva York. Por entonces, la movida punkie de la capital porteña y sus alrededores era tan precaria como efervescente. Decenas de bandas, la mayoría integradas por pibes jovencísimos, las más de las veces adolescentes, intentaban sonar donde pudieran, y esa energía era acompañada por algunos fanzines, como Resistencia, Rebelión Rock y El Pecador, que documentaban el devenir de la tribu.
Por ahí, dos amigos, Chuchu Fasanelli y Walter Kolm, tuvieron la inédita idea de publicar un disco –un long play– para registrar parte de lo que venía ocurriendo. Ambos habían creado años atrás el sello independiente Radio Trípoli, y contaban con la experiencia de publicar los simples debut de Comando Suicida, Massacre Palestina (hoy Massacre) y Sentimiento Incontrolable. Nunca habían probado con un larga duración.
En ese entonces, el punk rock de la vecina orilla circulaba marginalmente en casetes mal grabados de ensayos y shows en vivo. Las excepciones eran los álbumes de Los Violadores, cuyo primer trabajo (Los Violadores, de 1983) es una obra maestra del género; Benditos sean muñecos que pegan, cinta de sorprendente calidad firmada en 1987 por la banda hardcore Soberanía Personal, y el inconseguible Noche agitada en el cementerio, de Todos tus Muertos, lanzado en 1986 por el inquieto Daniel Melero con su sello Catálogo Incierto. En 1988, los Muertos ya preparaban su salto a las Grandes Ligas con un contrato con RCA, que daría sus frutos ese año con un disco homónimo. Del resto, nada.
Fue en ese contexto que Radio Trípoli armó su Invasión 88, un álbum publicado en vinilo transparente, con un arte de tapa emblemático a cargo de Mosquil, a cuatro tintas y con librillo/fanzine incluido, que en su momento tuvo repercusión doméstica y hoy es un objeto de culto, un fetiche caro; basta googlear en busca de algún ejemplar: sus precios son astronómicos. 20 canciones de diez bandas (entre otras, los legendarios y a esa altura disueltos Los Laxantes y Los Baraja; los primeros Flema y Attaque 77, con un sonido punk clásico; Rigidez Kadavérika y Defensa y Justicia, con un toque hardcore; Comando Suicida y su Oi! proletario y ultranacionalista, y Exeroica, las primeras Riot Grrrls del Río de la Plata) que fundieron los parlantes en las dos márgenes del charco y plantaron la semilla de mucho de lo que ocurrió pocos años después. Sí, había futuro.
Luis Hitoshi Díaz, periodista y cineasta argentino con dos largos de ficción en su haber (Hoy, de 2008, y Lexter, de 2015), estrenó en el reciente BAFICI porteño Héroxs del 88, un documental que reúne a varios de los protagonistas de esa epopeya inconsciente, casi con los mismos argumentos que esgrimieron los responsables de Invasión 88 a la hora de llevarlo a cabo: urgencia y necesidad de sacar la foto de un momento para los que vinieran después. Eso y un profundo amor, porque la película está contada desde la mirada y el oído sensible y agradecido del director, obligado como fan, al decir de Alberto Fuguet, a rendir un homenaje al disco y a las bandas que le cambiaron la vida.
Héroes por una vez
“En el 88 yo era un niño de 12 años que escuchaba la Rock & Pop y me llamaba mucho la atención un tándem que era ‘Gente que no’, de Todos tus Muertos y ‘Dale Bo, dale Bo’ [‘Pasión de multitudes’, de Attaque 77]”, dice a la diaria el director de Héroxs del 88. “Pasaban ese bloque de dos canciones, y me gustaban. De alguna manera extraña, ya tenía una fascinación por el punk, había algo que no sé qué era. Estaba en sexto grado y, por las curiosidades de la vida, había un punk –año 85, 86– que pasaba por el barrio, al que yo le temía y cruzaba de vereda. Mi madre decía: ‘Se pudrió todo en esta sociedad porque llegaron los punks a la Argentina’. Ese punk era Luis Alacrán, dueño del puesto Rebelión [del Parque Centenario] y de la revista Rebelión Rock. Después me enteré de que vivía a tres cuadras de mi casa, cuando leía la revista y vi la dirección postal”. Es Alacrán quien pinta sin ambages en el documental la realidad de la movida en los 80: “El punk era un descontrol total”.
Díaz explica que Invasión 88 le llegó en una copia en casete, con el librillo fotocopiado, tres años después, y ese gesto lo volvió una persona diferente. Por entonces, “salvo Attaque, el resto de las bandas casi había desaparecido. Flema estaba como volviendo, Rigidez Kadavérika se estaba terminando, Comando tocaba una vez por año. Y yo dije: ‘Puta, me perdí todo esto’, y lo único que hacía era releer el librito de Invasión, ir al Parque Centenario, a [la calle] Cabildo, a la galería Bond Street, a buscar fanzines. Siempre con eso de haberme perdido esa parte. Me volví un fanático del punk 85-90 de Argentina, y cada cosa que había me la compraba o me la copiaba. Cuando me dediqué a los medios dije: ‘En algún momento tengo que rendirle homenaje a todo eso’. La peli arranca con una frase de Fuguet, el escritor chileno, que dice que los que somos fans de algo y tenemos la posibilidad de agradecérselo escribiendo o haciendo una película tenemos la obligación moral de hacerlo. Y tenía que pasar, tenía que agradecerles que me cambiaran la vida. Para bien o para mal, no sé, pero lo hicieron”.
La moda punk-rock perdura, todavía podemos ver por la calle a algunos con espectaculares crestas a lo mohicano. Los subgéneros del punk son muy variados: cowpunk, ska punk, Celtic punk, etc. Cada uno de ellos tiene su propio uniforme de tribu pero hay cinco grandes tendencias en la moda punk que te vamos a mostrar más adelante.
Glam punk
Después de los británicos teddy boys de los años 50, a principios de los años 70 se empezó a formar el estilo punk con artistas como MC5, Iggy Pop y The Stooges, que dejaron atrás la flores para abrazar el color negro. Vaqueros ajustados y chaquetas de cuero, junto con un look andrógino. Lo que acabó desembocando en el glam punk personificado por los New York Dolls con su pelo cardado, maquillaje y ropa de los dos géneros.
Esta moda nació en CBGB, un lugar legendario de la ciudad de Nueva York. Por allí pasaron artistas como The Ramones, Patti Smith, Blondie, Television y Richard Hell. Se trataba de una imagen sucia, antimaterialista y simple. Vaqueros, camisetas y chaquetas de cuero. Además de botas Dr. Martens o Converse. Para The Ramones, unos chicos de clase obrera, no había otra opción que tener unas vestimentas baratas. El aspecto descuidado de aquella época todavía perdura hoy en día.
Malcolm McLaren (el mánager de los Sex Pistols) junto con la diseñadora Vivienne Westwood introdujeron en 1976 una nueva imagen en el Reino Unido. Todo partió de la tienda llamada SEX que tenían en la calle King’s Road de Londres. Un lugar al que solían ir The Pistols, además de Adam Ant o Siouxsie Sioux. Allí buscaban camisetas rasgadas con mensajes lascivos o políticamente incorrectos. Además de otros looks inspirados en la película “La Naranja Mecánica”. La idea era ofender lo que supieron hacer sin duda. Otros grupos como The Clash crearon su propia ropa, simplemente escribiendo eslóganes en las camisetas a golpe de rotulador..
Fue una evolución de la moda nacida en King’s Road gracias a bandas como Crass, Subhumans y Discharge. Se empezó a utilizar ropa militar con símbolos anarquistas, además de pelos de todos los colores con las famosas crestas a lo mohicano. El uniforme se complementaba con camisetas con mensaje político, pantalones ajustados y botas.
El punk de Washington D.C. o del sur de California a principios de los años 80 utilizó la ropa que empleaban los chicos que trabajaban en las gasolineras y en los supermercados. Vaqueros, camisetas y zapatillas deportivas o botas Dr. Martens. Una imagen que adoptaron grupos como Minor Threat y Black Flag. El pelo se llevaba corto y se abandonaron los accesorios punzantes tipo imperdibles y demás. Más adelante bandas como Lagwagon y NOFX se decantaron por pantalones caqui de trabajo, billeteras atadas por cadenas y pantalones cortos holgados de tres cuartos. Un look que también fue abrazado por el movimiento pop-punk con grupos como Green Day y Blink-182.
Refrescante maldición y última exhalación con forma de ladrido que emergió del cadáver del rock, el punk rebosa suculentas gotas de sangre, vómitos existenciales —y gástricos—, mutilaciones, muerte y maldición.
Tres décadas y media después de God Save the Queen, la gran jugada comercial y sólida descarga sonora de los Sex Pistols, que no inventaron el punk —fecundado en los EE UU unos años antes— pero sí vendieron la marca al resto del mundo, revisar el género más orgullosamente paleto de la historia (con perdón del heavy) puede parecer un ejercicio idiota y fuera de lugar, pero si nadie discute el derecho a reivindicar la desmesura del Marqués de Sade, predicar la violencia necesaria de Jean Genet o añorar el arte de la vida como crónica de excesos de Hunter S. Thompson, también podemos trazar el decorado de vicio hedonista, peligro consumado y ansias suicidas del punk, la última escuela basada en la necesidad de asesinar a los maestros y, de paso, asesinar al maestro que reside en cada ego.
Lo que sigue es un conjunto de excesos y absurdos, un ramo de flores podridas por voluntaria desatención, una enumeración —tomada en buena parte del libro no traducido al español The Official Punk Rock Book of Lists, una colección de eructos que pueden leerse como versículos de un poema diabólico— que quizá parezca remota pero que otorga un sentido de proclama tosca y coherente a un movimiento que nació para morir de prisa y ejercer, en tanto durase la vida, la zafiedad más cafre. Bienvenidos al mundo bárbaro del punk rock y sus momentos más cerriles, es decir, más lúcidos.
Noche en un bar de carretera de las malas tierras del Midwest. El autobús de los Sex Pistols, que están de gira por los EE UU, se detiene para que los músicos y su cohorte coman algo. Sid Vicious pide un bistec y un par de huevos fritos. Un cliente redneck —gorra de marca de tractores, camisa vaquera
1. Todos los miembros comparten el apellido Ramone , que no se da el verdadero apellido de cualquiera de ellos. Los integrantes tampoco tenían lazos familiares entre sí. El bajista Dee Dee fue inspirado por el seudónimo de Pablo Ramón, utilizado por Paul McCartney en el momento de los Beatles para engañar a los fans, y sugirió que todos adoptan “Ramone” como apellido artístico.
2. En su carrera de 22 años, los Ramones hicieron 2.263 espectáculos y nunca se tomó un descanso durante este período.
3. El álbum de debut, auto – titulado de 1976, fue certificado disco de oro sólo 38 años después de su lanzamiento. Esta y la colección Ramones Mania , 1988, son los únicos trabajos del grupo con esta certificación en los Estados Unidos.
4. En 1993, aparecieron cantando “Feliz Cumpleaños” a Sr. Burns en el episodio de “Rosebud” , los Simpsons . Al final de la canción, CJ Ramone dijo la famosa frase “espero que pronto vayas al infierno, viejo bastardo” al personaje.
5. Tony Bongiovi , el segundo productor del tercer disco de la banda ( Rocket to Russia) es primo segundo de Jon Bon Jovi.
6. De acuerdo con el cantante Joey , la letra de la canción “The KKK Took My Baby Away” , el tercer álbum de Pleasant Dreams , 1981, fue escrito sobre Johnny , acusado de robar a su novia, Linda , quien lo haría se convierte en esposa del guitarrista. El incidente causó un desentendimiento entre los dos músicos que duró hasta el final de la banda en 1996.
7. A pesar de haber dejado a los Ramones en 1989, Dee Dee continuó escribiendo para el grupo. Él es el co-autor de tres canciones ( “Poison Heart” , “Main Man” y “The KKK Took My Baby Away” ) en el disco Mondo Bizarro , 1992, y seis canciones que forman parte de ¡Adiós Amigos! , 1995 ( “Monsters Makin para mis amigos” , “que no es para mí a saber” , “La trituradora” , “tomar el dolor lejos” , “Cretino Familia” y “Born to Die en Berlín”, que cuenta, incluso, con la participación de Dee Dee en los vocales).
10 CURIOSIDADES DE THE RAMONES LOS LÍDERES DEL MOVIMIENTO PUNK
1. Todos los miembros comparten el apellido Ramone , que no se da el verdadero apellido de cualquiera de ellos. Los integrantes tampoco tenían lazos familiares entre sí. El bajista Dee Dee fue inspirado por el seudónimo de Pablo Ramón, utilizado por Paul McCartney en el momento de los Beatles para engañar a los fans, y sugirió que todos adoptan “Ramone” como apellido artístico.
2. En su carrera de 22 años, los Ramones hicieron 2.263 espectáculos y nunca se tomó un descanso durante este período.
3. El álbum de debut, auto – titulado de 1976, fue certificado disco de oro sólo 38 años después de su lanzamiento. Esta y la colección Ramones Mania , 1988, son los únicos trabajos del grupo con esta certificación en los Estados Unidos.
4. En 1993, aparecieron cantando “Feliz Cumpleaños” a Sr. Burns en el episodio de “Rosebud” , los Simpsons . Al final de la canción, CJ Ramone dijo la famosa frase “espero que pronto vayas al infierno, viejo bastardo” al personaje.
5. Tony Bongiovi , el segundo productor del tercer disco de la banda ( Rocket to Russia) es primo segundo de Jon Bon Jovi.
6. De acuerdo con el cantante Joey , la letra de la canción “The KKK Took My Baby Away” , el tercer álbum de Pleasant Dreams , 1981, fue escrito sobre Johnny , acusado de robar a su novia, Linda , quien lo haría se convierte en esposa del guitarrista. El incidente causó un desentendimiento entre los dos músicos que duró hasta el final de la banda en 1996.
7. A pesar de haber dejado a los Ramones en 1989, Dee Dee continuó escribiendo para el grupo. Él es el co-autor de tres canciones ( “Poison Heart” , “Main Man” y “The KKK Took My Baby Away” ) en el disco Mondo Bizarro , 1992, y seis canciones que forman parte de ¡Adiós Amigos! , 1995 ( “Monsters Makin para mis amigos” , “que no es para mí a saber” , “La trituradora” , “tomar el dolor lejos” , “Cretino Familia” y “Born to Die en Berlín”, que cuenta, incluso, con la participación de Dee Dee en los vocales).
8. El logotipo famoso de los Ramones fue creado por el artista de Nueva York Arturo Vega , en colaboración con los miembros. Vega era un amigo de larga data que permitió que Joey y Dee Dee se mudasen a su apartamento. Arturo Vega producía las camisetas, que eran la mayor fuente de ingresos del grupo, con imágenes en blanco y negro basadas en un auto-retrato de una hebilla de cinturón con un águila, que aparece en la contraportada del primer álbum de la banda. Después de un viaje a Washington, capital de Estados Unidos, Vega se inspiró para crear el emblema.
9. Joey era un fan de Green Day y Offspring. Ambas bandas citan a los Ramones como una de sus principales influencias musicales.
10.Sheena is a punk rocker, lanzada en su LP de 1977 Rocket to Russia. Fue escrita por el cantante Joey Ramone. Es una de sus canciones más populares y duraderas, mostrando las influencias de la música surf de la banda, y fue una de las primeras canciones que usó la palabra “punk” en su título. Una versión temprana de la canción fue incluida en la edición original de Leave Home para reemplazar a Carbone not glue, que había sido excluida debido a una disputa de copyright. Esta canción cuenta las peripecias que despertó en el joven Dee Dee una joven punkrocker que rompió los corazones de muchas personas de la época, se le conoce como una canción de amor, de ilusión, y de encanto por la personalidad avasalladora de esta joven.
Si algo tienen en común la música y la ciencia es que requieren tanto vocación como pasión. Dos carreras llenas de obstáculos que son un reto para quienes deciden dedicarse a ellas. Y a veces los caminos se cruzan y el científico se convierte a la vez en roquero, compaginando ambas pasiones.
Coincidiendo con el Día Internacional del Rock, que se celebra el 13 de julio, nos detenemos en las carreras de cinco estrellas que han brillado en escenarios y laboratorios.
GREG GRAFFIN, ENTRE EL ROCK Y LA BIOLOGÍA
El cofundador y vocalista de la banda californiana Bad Religion ha podido compaginar su carrera académica como biólogo con la grabación de discos y giras con el grupo. En una entrevista en la revista Nature, el estadounidense Greg Graffin afirma que las giras se rigen por el calendario académico, aprovechando el verano, que es cuando no tiene trabajo de campo como biólogo.
BRIAN MAY, EL GUITARRISTA DE LAS ESTRELLAS
Entre las personalidades que asistieron al funeral de Stephen Hawking estaba el británico Brian May, el mítico guitarrista de Queen. Inconfundible con su larga melena rizada ya blanquecina, May se doctoró en astrofísica en el Imperial College de Londres.
Admirador de Hawking, con el que coincidió en varias ocasiones en el festival Starmus, el roquero expresó en su cuenta de Instagram la pena que sentía tras el fallecimiento del científico. “Era sin duda uno de los mayores intelectos que el mundo jamás ha visto”, escribió.
De pronto, surgió en Inglaterra una fiebre punk que se reflejó en la música, en la moda y en la sociedad: ser punk —o parecerlo— se volvió cool, y surgieron muchas bandas que seguían los pasos de The Ramones, y cuyas presentaciones en vivo eran como si se destapara una cloaca: su música era simple —a veces sólo gritaban un estribillo lo más ruidosa y rápidamente posible—, odiaban todo y a todos, sin ira ni depresión, sólo con una aversión absoluta; les gustaba provocar y pelear, y no desaprovechaban cada oportunidad que tenían de hacerlo.
El manager inglés Malcolm McLaren fue quien moldeó el punk en la Gran Bretaña cuando lanzó a la paradigmática banda The Sex Pistols—que era como The Ramones, pero en heroína y Valium— y lo volvió un asunto de moda, provocativa y llena de estoperoles, a través de su boutique londinense.
Estas circunstancias dieron pie a una «depresión generacional» entre los jóvenes, que se caracterizaba por la violencia, la aburrición y el nihilismo.2
La ciudad de Nueva York era la meca de esta «nueva ola» de músicos, muchos de los cuales fueron llamados punks —que quiere decir «novicio, joven sin experiencia; rufiancillo»— y conformaron un fenómeno que se propagó por toda la Unión Americana como antes lo había hecho el love and peace de los hippies, sólo que el punk era prácticamente lo opuesto.
Los punks eran perros callejeros, no pacifistas; su lenguaje era vulgar, no suave; buscaban la emoción y no el éxtasis o la trascendencia de la conciencia; no creían en las marchas, los movimientos o la organización, ya que su propia vida como punks era su modo de protesta.
El 4 de julio de 1976, millones de estadounidenses celebraban con bombos y platillos el bicentenario de su independencia. Al mismo tiempo, cuatro neoyorquinos montaban su propia fiesta en el London’s Roadhouse, aporreando otros bombos y otros platillos al ritmo de canciones cortas, directas e incendiarias. La banda se llamaba The Ramones, y su influencia en la contracultura y la música habría de inyectar sangre nueva y vigorosa a la escena del rock del ultimo cuarto del siglo XX.
A mediados de la década de los 70, la industria del disco era revitalizada por el surgimiento de sellos independientes que trajeron a escena nuevos géneros musicales. Para 1976, la manera en que se producía, tocaba y escuchaba música, había cambiado: las viejas estrellas del rock se habían desvanecido, y otras nuevas señalaban nuevos caminos y tendencias.
Algo similar había sucedido en 1966, cuando el rock que conocemos nació debido a las revolucionarias grabaciones de Bob Dylan, Frank Zappa, The Doors, Pink Floyd y The Velvet Underground. Pero una década más tarde, la explosión creativa —aunque muy similar a la de los años 60— tenía un cariz muy distinto: los sesenta fueron una década francamente optimista, en la que los jóvenes creían que podían cambiar el mundo; diez años después, sólo los muy ingenuos podían creer en el triunfo de la paz y el amor, y los jóvenes habían dejado de creer en las autoridades, en la sociedad y en el mundo.